Jules tembló de miedo, de impotencia y de culpa.
Retrocedió hasta tropezar con las oscuras frías paredes. No podía llamarlo, su olor había cambiado y más que atraerlo, lo hacía estremecer.
No sabía que le habían inyectado, pero lo que fuera, la intención era que la tomara en contra de su voluntad. Y Blaren podía ser idéntico a su hermano gemelo, pero no era su compañero, aquél persona que podía sentirlo incluso cuando no quería, y que por primera vez ansió tanto que estuviera a su lado.
Se abra