El agotado lobo, a pesar de estar en total nebulosa, sintió como su cuerpo era alzado hasta quedar en una superficie irregular. No precisamente placentera, pero el olor que lo envolvía, lo hacía sentir cómodo de forma familiar. Sin preverlo cerró sus ojos mientras los movimientos se volvían constantes debajo de él. No podía saber cuánto estuvo así, para cuando lo dejó caer en una cama de hojas secas supo que estaba cerca de su hogar. Podía percibir el olor de su pareja cerca, razón que le hizo