[KEIRA]
He perdido por completo la noción del tiempo. Ya no sé si sigue siendo de madrugada o si el amanecer ha comenzado a filtrarse tímidamente afuera de estas paredes. El vapor tibio del agua envuelve el baño y la luz es apenas un reflejo suave que rebota en los azulejos. Lo único que sé con certeza es que estoy acomodada entre sus piernas, dentro de su bañera, y que sus manos recorren mis brazos con una lentitud deliciosa, de la manera más dulce y sensual del mundo.
—¿En qué piensas? —me pregunta repentinamente, rompiendo el silencio.
Sonrío, cerrando apenas los ojos.
—¿Debería estar pensando en algo? Creo que tú no dejas mucho espacio para eso— bromeo.
Él me rodea con sus brazos a la altura de mis pechos y besa mi cuello, dejando su aliento cálido sobre mi piel.
—¿Es una queja señorita Olavarría? —me cuestiona.
Niego de inmediato, acomodándome un poco más contra su cuerpo.
—Para nada, todo lo contrario, me gusta que no me dejes pensar— respondo de inmediato.
—¿Por qué? ¿Si tuvier