[DANE]
Cenar con ella puede convertirse en un espectáculo digno de admirar. Desprende elegancia y sensualidad en cada movimiento; su manera de sujetar la copa de vino mientras conversa me distrae, y es que tal vez mi mente me lleva a recuerdos de la manera en que me ha tocado.
—¿Me estás escuchando? —me pregunta de repente, y río de manera nerviosa.
—Perdón, me distraje —admito, algo avergonzado, y sonríe.
—No estás aquí, ¿no? —cuestiona, divertida.
—Me encantaría decirte que sí, pero no quiero mentirte —confieso, y su manera de mirarme pone en alerta mis sentidos.
—Yo tampoco estoy aquí, así que pidamos la cuenta y vámonos —sugiere, y esto es todo lo que hacía falta para que todo mi interior se pusiera en alerta.
—¿No querías postre? —indago, y niega con la cabeza.
—El postre serás tú, no te preocupes —contesta sin rodeos, y ahí van mis sentidos alertándose uno por uno.
[…]
El pasillo del piso 20 del edificio donde vivo se convierte en la antesala de lo que está por ocurrir esta noch