[KEIRA]
Al día siguiente
Abrir los ojos y encontrarlo a mi lado en la cama es darme cuenta de cuánto creo en esto que estamos sintiendo. Dane no solo me quita los miedos: los disuelve. Los hace desaparecer con su manera de amarme, de cuidarme sin invadirme, de hacerme sentir segura sin quitarme la libertad que tanto necesito.
—Mmmm… sirena, buenos días —lo escucho murmurar mientras abre los ojos con pereza.
—Buenos días, amor —respondo, y su sonrisa me confirma que despertarse juntos ya empieza a sentirse natural.
—Me encanta cuando me llamas así —dice antes de girarse y atraparme entre sus brazos.
—¡¿Qué haces?! —me quejo entre risas cuando me pega a su cuerpo.
—Dándote los buenos días —responde, y sus labios recorren mi cuello, mis hombros, hasta llegar a mi boca.
—Amor… me encantaría quedarme aquí contigo, pero tengo que ir a la oficina. Debo preparar unos documentos y luego una presentación para unos… —intento explicarle, pero sus dedos sobre mis labios me hacen callar.
—Señorita