[DANE]
Al llegar a la oficina para buscar a Keira e irnos a almorzar, le pregunto a la recepcionista por ella. Por alguna razón, en lugar de marcar la extensión de mi novia, llama directamente a su secretaria. Ese pequeño detalle me inquieta incluso antes de que María aparezca unos minutos después en la recepción.
—Señor Bautista, bienvenido —me dice con una sonrisa forzada—. ¿Podría seguirme, por favor?
—¿Ocurre algo? —pregunto, ya con un nudo formándose en el estómago.
No responde. Camina en