[KEIRA]
Horas después
Ha sido un día largo y agotador. Logré resolver algunos asuntos importantes, aunque el viaje a Tailandia parece cada vez más inevitable y eso ya empieza a pesarme en la cabeza. Abro la puerta de mi departamento preparándome mentalmente para encontrar un caos absoluto si Dane realmente se encargó de la cena… pero lo que veo me deja completamente descolocada.
La sala está impecable. Todo en su lugar. Ordenada, limpia, casi solemne. Mis ojos recorren el espacio hasta detenerse en la mesa: mis mejores platos, copas alineadas con cuidado, una botella de vino, velas encendidas y un pequeño florero con una rosa blanca perfectamente colocada en el centro.
«¿Y esto?» pienso, sin poder evitar sonreír.
Antes de que pueda avanzar un paso más, Dane aparece desde el pasillo. Viste un pantalón negro y una camisa blanca que le queda de ensueño. Mi corazón da un pequeño salto.
—Buenas noches, señorita Olavarría —dice con esa sonrisa suya que siempre logra desarmarme.
—Buenas noch