[KEIRA]
Escucho al doctor mientras nos explica que han comenzado a notar una leve mejoría en el cerebro de mi hermana y que, si todo continúa así, en unos pocos días podrían sacarla del coma. Respiro aliviada… o al menos un poco más calmada.
—¿Y Santiago? —intercedo cuando termina de hablar.
El doctor me mira con mayor seriedad.
—Tal como le he informado a su familia, su pronóstico aún es reservado —responde antes de hacer un gesto breve y retirarse.
Me giro y observo la sala de espera. No sé quiénes pueden ser los padres de Santiago. Busco con la mirada hasta que me acerco a mi esposo.
—¿Conoces a los padres de Martin y Santiago? —le pregunto en voz baja.
Asiente sin decir palabra y mira a su alrededor.
—Allí están. Ven, vamos a hablar con ellos —me dice, tomando suavemente mi mano.
Me guía hasta un rincón apartado donde veo a un hombre de cabello grisáceo y a una mujer rubia. Están abrazados; ella apoya el rostro en el pecho de él. La escena es devastadora, pero también revela cuánt