[DANE]
Se suponía que íbamos a ocultar la noticia de nuestra boda hasta después del cumpleaños de Keira, pero un error mío hizo que los anillos cayeran del bolsillo del abrigo. Ahora, el padre de mi esposa espera una respuesta, y el silencio pesa más que nunca.
Keira me mira. Yo solo le hago un leve gesto, claro y firme: hagas lo que hagas, estoy aquí.
Ella vuelve la mirada hacia su padre.
—Sí, nos casamos en París —confiesa.
Si antes había tensión, ahora puede cortarse con un cuchillo.
Los ojo