.72.

—Ahora eres mío. ¿Cómo podría no ser feliz?

Alejandro jugó con la sortija en la manita de la omega.

—¿Esto significa que al fin has aceptado mi propuesta?

—Haz de cuenta que dije "sí".

—¿Cómo es que lo tienes, si ni siquiera llegué a dártelo?

—Carlos lo tuvo todo este tiempo.

—¿Quién?

—Mi chófer. ¿Recuerdas al anciano que estaba a mi lado aquel día, cuando me llevaste al hospital?—Alejandro asintió.—Fue mi cómplice durante el tiempo que salí contigo. Él me dejaba en nuestras citas y luego me ll
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP