.61.

—¡Ya no me importa!—Chilló furioso Manuel—¡Ninguna herencia vale todo este maltrato!

—Oh, perdón. ¡Déjame llamar a la asociación protectora de animales!

Mientras tanto, todos los asistentes al torneo que optaron por disfrutar del juego en el mirador, observaban con lujo de detalles el espectáculo a través de las pantallas gigantes que fueron instaladas especialmente para los torneos. Entre ellos se encontraban las omegas White, y los Alfa David y Matthew. Los cuatro estaban sentados en una ampl
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