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Su madre gruñó enojada y abrazó con fuerza a Alejandro. Ellos no tenían más familia que a su alfa, ni abuelos, ni tíos o primos a quienes acudir. Cuando su alfa se iba de viaje por meses como en esta ocasión, eran solo ella y sus cachorros contra el mundo. Su deber era cuidarlos y hacer lo correcto para ellos. Tras darle una mirada a la habitación de Manuel, se colgó el bolso y sujetó con fuerza a su bebé de seis años.
—Tenemos que ir a un lugar, mi galletita.
—¿Vamos a dejar a mi hermanito?
—Él está bien, aquí lo van a cuidar hasta que regresemos. Tenemos que ir a buscar a papá.
***
Una cachorra rubia de cinco años corría despreocupada de la vida mientras era perseguida por la niñera. Estaban en la oficina de los socios de su padre; los había traído consigo porque esa noche se celebraba el aniversario del grupo Moor. Harper y ella se aburrían horrible en esos eventos, así que el par de cachorras planeó escaparse de la vigilancia de Nani y correr por toda la empresa. Harper había sido