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**Tres años atrás**
El lobo de Alejandro aulló mientras se alejaba de la cafetería. El llanto de Olivia le partía el alma, pero estaba tan cegado por la rabia que se obligó a seguir caminando hacia su auto, hasta que sintió que el pecho se le desgarraba y ya no pudo dar un paso más. Luchó por respirar mientras se levantaba y corría de regreso. Su alma se estremeció al ver a Olivia inconsciente en los brazos de un alfa mayor. Corrió a su lado y cayó de rodillas mientras arrebataba a la omega de las manos del anciano.
— ¡Olivia! —Olivia estaba pálida y sudaba frío.— ¡Reacciona, Olivia!
—Joven, tenemos que llevarla al hospital.
Alejandro no dudó ni un segundo en tomar a Olivia entre sus brazos y la acomodó en su auto, en una carrera mortal hacia el hospital. Rompió todas las reglas de tránsito posibles y poco le importó. Cuando llegaron al hospital, no se separó de Olivia en ningún momento. Ni siquiera cuando los médicos quisieron sacarlo de la sala de emergencias.
—Tienes que salir de a