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Cuando volvió, se sintió tan agradecido con la luna al enterarse de que no hubo emparejamiento, que quiso correr a los pies de Olivia y rogar por perdón de inmediato. Sabía que era probable que no quisiera saber nada de él y que jamás lo perdonara. Pero iba a reparar el daño que le hizo, de una manera u otra. Después de todo, ambos se habían herido mutuamente; aceptaba que las cosas no serían sencillas.
—¿Quieres explicarme de qué se trató todo este circo, Alejandro?
—Olivia es la omega de la q