.15.
—¡Oye, pequeña! —canturreó.—¡La tía Jones quiere que bajes porque te enseñará a preparar su famosa receta de Pavo!
Ahora la del gruñido fue Olivia.
—Yo no me llevo bien con tu madre, Alejandro. —Le dio un golpe al ver que se estaba riendo.—¡Es en serio! ¡No nos ponemos de acuerdo en nada! Si permanezco un minuto más bajo su techo nos vamos a enfrentar muy feo. Ya no me pienso dejar.
Alejandro le restó importancia.
—¿Pero de qué hablas? ¡Mi madre te adora!
¿Acaso estaba ciego? La adoraba tanto que despreciaba sus sugerencias en cuanto a la decoración. Y la trataba peor que sirvienta, poniéndola a lavar la ropa.
¿Qué más podría pasarle?
Había un par de cosas que a la madre de Alejandro no le gustaban de su nuera. Llevaba poco menos de un día de conocerla y ya había decidido que no era la Omega adecuada para su hijo. Olivia era un encanto, una Omega muy linda y tierna, pero que no servía más que de adorno. Por la historia que les contó, asumió que Olivia sería un poco torpe en cuanto a l