—No te preocupes. Solo quiero terminar con esto, cobrar mi dinero y desaparecer de tu vida.
—Perfecto —concluyo, dándome la vuelta hacia la puerta—. Vístete y baja. Tenemos mucho de qué hablar sobre las reglas de esta casa.
Me quedo de pie junto a la puerta, mirándola. Por dentro, mi mente es un caos.
Díselo de una vez, gruñe mi lobo, inquieto, dando vueltas en mi cabeza. Es mejor que sepa la verdad de lo que somos ahora. No podemos ocultarle la manada por mucho tiempo, menos si lleva nuestra s