—El señor Thomas me ha ordenado estar a su completa disposición —me explica el hombre mientras arranca el motor—. La acompañaré a su antiguo apartamento para que recoja sus pertenencias y luego la llevaré directamente a su nuevo hogar.
—Gracias —le digo, sintiendo un nudo de nostalgia y ansiedad en el estómago.
Llegamos a mi edificio. Subo las escaleras sintiendo el peso de que esta será la última vez que lo haga. Al entrar a mi pequeño apartamento, el silencio me recibe. No me detengo a pensar