CAPITULO 15: THOMAS.
Frente a mí, las rejas se abren. El rival es un alfa menor de una manada periférica, un tipo enorme, puro músculo y cicatrices. Me mira de arriba abajo, enseñando los colmillos con una confianza estúpida.
—Vaya, el gran Alfa baja de su trono —escupide en la tierra, buscando provocarme—. Te ves blando entre tanta seda, Thomas. Esta noche voy a quedarme con tu reputación y con tu territorio.
Tuerzo la boca en una sonrisa gélida. Mis pupilas se dilatan hasta volverse pozos negros.
—Inténtalo, basu