Capítulo 36. Roces.

Tomando al pie de la letra el consejo de sus amigos, Víctor decidió mover su primera pieza.

A la mañana siguiente, un enorme arreglo de rosas rosadas —las favoritas de Amanda— llegó directamente a su oficina en la Fundación Grimaldi.

—¡Amanda, Amanda! Mira nada más, son para ti. Seguro son del canadiense guapo —bramó Adri, su amiga, arrebatándole prácticamente el ramo a la secretaria antes de que esta pudiera ponerlo sobre el escritorio.

Amanda levantó la vista, sorprendida por el escándalo y p
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