Capítulo 33. Cuentas pendientes.
Tres años atrás… Miami.
El calor húmedo de la ciudad golpeaba contra las ventanillas del carro de lujo.
Melissa miraba los enormes edificios, las palmeras y las calles impecables con los ojos muy abiertos, casi sin poder creer que por fin había cruzado la frontera.
Sentía que por fin había escapado del barrio, de las deudas y de la miseria que la ahogaba en su país.
—Gracias, Jake... —murmuró, volteando a verlo con alivio—. Gracias por traerme aquí y alejarme de tanta miseria.
Jake, con las man