Capítulo 145. El pechito tiroteado.
La luz de la tarde entraba por los inmensos ventanales de la mansión Grimaldi, dándole un tono cálido a la sala de estar.
En el centro de la alfombra, el pequeño Mattias jugaba concentrado con un par de muñecos, completamente ajeno a la tormenta que había sacudido su vida.
Amanda lo miraba desde el sofá con una taza de té humeante entre las manos.
A su lado estaban Adriana y Lucía, quienes habían corrido a la mansión en cuanto se enteraron de todo el caos.
—Todavía me cuesta creer que Melissa h