Capítulo 142. Un engaño imperdonable.
Víctor entró a la sala de interrogatorios y cerró la puerta a sus espaldas. El lugar era un espacio pequeño, frío y gris.
Del otro lado de la mesa estaba Jake, sudando sin control y frotándose las manos con nerviosismo.
Al ver entrar a Víctor, dio un respingo en la silla, casi encogiéndose.
Estaba aterrorizado; creía firmemente que le echarían la culpa del disparo que ahora mantenía a Daniel luchando por su vida en la Unidad de Cuidados Intensivos.
—Señor Grimaldi —empezó Jake, con la voz tembl