Capítulo 144. Un hogar para Mattias.
Víctor sintió que le faltaba el aire, como si hubiera recibido un golpe físico directo en el pecho.
Se acomodó en el asiento trasero de la camioneta blindada, sosteniendo a Mattias contra su cuerpo.
El trayecto por las calles de la ciudad parecía irreal, un escenario borroso que pasaba tras los cristales oscuros.
El niño, de apenas dos años, lo miraba con sus enormes ojos curiosos. De pronto, el pequeño levantó una manita y tocó la mandíbula tensa de Víctor.
—Pa... pá —balbuceó el pequeño, con