Capítulo 146. Una trampa perfecta.
Melissa sentía que se ahogaba. Llegó al club de Jake casi corriendo, tropezando con sus propios pies, sin importarle un carajo nada.
Ya no era la mujer intocable que miraba a todos por encima del hombro; ahora era solo un manojo de nervios aterrorizados.
Tenía la ropa arrugada, el maquillaje deshecho por tanto llorar y el corazón latiéndole desbocado en la garganta.
Había perdido todo. En su desesperación, intentó llamar a Brenda, pero el teléfono la mandaba directo al buzón de voz.
Su propia a