Capítulo 101. Sin disfraces solo tú.
El trayecto a la mansión se les hizo larguísimo.
Víctor venía acariciándole la pierna en la parte de atrás del auto, y la emoción del bebé se mezcló rápido con una calentura tremenda. Querían sentirse piel con piel ya mismo.
Por eso, ni bien entraron a la habitación y cerraron la puerta con seguro, la ropa voló al piso en menos de un segundo sin ningún tipo de cuidado.
Sobre las sábanas desordenadas de seda, no había prisa, solo una conexión que parecía haber renacido con muchísima más fuerza t