Capítulo 102. Agridulce despertar.
Amanda abrió primero los ojos. La luz dorada del amanecer se colaba por las rendijas de las pesadas cortinas de la habitación y le caía directamente en la cara, despertándola con suavidad.
Estaba completamente desnuda, envuelta en el desorden de las sábanas de seda, y sentía el cuerpo deliciosamente pesado, con ese rico cansancio que solo deja una noche de pasión desenfrenada.
Víctor seguía durmiendo profundamente a su lado, respirando con calma, con su brazo cruzado sobre la cintura de ella, c