Capítulo 106. Uno más del montón.
Unas horas más tarde, en la planta baja del exclusivo hotel, el ambiente era mucho más distendido, aunque no menos cargado de tensión emocional.
Daniel y Brenda compartían una mesa en un rincón discreto del bar.
La luz de las velas bañaba el rostro de Brenda, resaltando el brillo en sus ojos mientras reía ante una ocurrencia de Daniel.
Habían pasado las últimas dos horas hablando de todo y de nada: de sus ambiciones, de sus miedos absurdos y de esa conexión magnética que ambos sentían pero que