Capítulo 107. Casualidades.
Con algo más que el corazón endurecido, Daniel no tuvo más remedio que tragar grueso, volver a la suite del Club Escape y mojar la brocha.
No aguantaba más. Llevaba todo el santo día con la mente metida entre las piernas de Brenda y negarlo ya era una estupidez.
Apenas cerró la puerta a sus espaldas, no hubo tiempo para charlas ni para fingir modales de caballero.
Daniel la agarró por la cintura y la sentó de golpe sobre el frío tocador, tirando al suelo un par de frascos de perfume.
Brenda ni s