Capítulo 109. De la ilusión al escándalo.
Pasaron un par de días y Víctor simplemente no podía dejar pasar más tiempo para la visita al doctor.
Estaba tan feliz e impaciente que parecía un niño pequeño; necesitaba saber que todo con el embarazo iba perfectamente bien.
Iban rumbo a la clínica privada para ver al ginecólogo, y esta vez era Víctor quien conducía su camioneta, con una mano firme en el volante y la otra entrelazada con la de Amanda.
—Ya casi llegamos, cariño —advirtió él, dándole un suave apretón en los dedos al notar cómo