LETICIA
Después de una larga charla con mi padre, fui al dormitorio que compartía con Alessandro para acostarme. Sin embargo, él no apareció en toda la noche, y eso me dolió.
¿Por qué cuándo decidía abrirle finalmente mi corazón, él me apartaba?
Era imposible creer que al día siguiente fuéramos a casarnos. Aunque sería ingenua si no me recordaba a mí misma que tampoco iba a ser un verdadero día de boda: era un simple trato.
A la mañana siguiente me sirvieron el desayuno en la cama. Había un amb