LETICIA
—¿Adónde vas Leticia? —me increpó cuando ya me perdía por el pasillo.
—¡La próxima vez que quieras verme, pide una cita! —espeté sin voltear a verlo.
—Prometo que te veré esta noche… —prometió Alessandro en tono suavemente divertido.
—¿Siempre va a ser así? —pregunté con repentina desesperación.
—No, pero llevará tiempo restaurar la calma. Mi padre mantenía un estricto control sobre sus negocios. Hasta el final trabajó incansablemente y la verdad, preciosa, es que no esperé que esta tran