ALESSANDRO
—Te he extrañado estos días… —musité, con la intención de sonsacarle la verdad sobre su matrimonio y que asumiera que era virgen—. Lo sabías y no te acercaste… —añadí y ella suspiró.
—Estabas de tan mal humor que temí acabar con la poca paciencia que a ambos nos queda. La situación de tu familia tampoco ayuda, Alessandro. No quería remover cosas que crearan conflictos entre nosotros por tu padre; no quiero que se disguste por nuestra causa y empeore… —contestó, conmoviéndome hasta lo