LETICIA
Tragué con esfuerzo ante la confesión de Alessandro. Parecía tan sincero que no pude evitar creerle. Además, tenía cierto sentido todo lo que me había contado ya que, en la conversación que había escuchado, Alessandro no había dicho nada que no encajara con lo que acababa de relatar.
Resoplé frustrada y me dolía la cabeza debido al esfuerzo de concentración para poder hilar y comprender con la cabeza fría la situación. Cuando él afirmó que no existía nada entre ellos, un alivio terroríf