ALESSANDRO
—No es eso lo que me ha parecido, Alessandro. Me quieres enredar, me quieres confundir para que crea que, lo que vi, no ha sido lo que tú quieres que piense… —negó con vehemencia.
—Es la verdad. ¡Ni siquiera la había visto en toda mi vida hasta hace un año! Te lo juro —traté de convencerla.
—¡¿Qué?! —dijo sorprendida—. No… tú y Leah se conocen de hace seis años, es por ella que estabas disgustado con tu padre —fruncí el ceño, confundido.
—¿Pero de donde diantres has sacado ese absurd