Capítulo 160. Jugando con fuego
Dos horas más tarde, Richard llegó a una vieja estación de carga ferroviaria, bajó de su auto con la chaqueta abierta y las cejas fruncidas.
Espero a Alex con las manos en las caderas. Él se acercó junto a Irina.
—Maldición Alex, tú me sumas años de vida con cada idea que se te ocurre. Nada te cuesta seguir protocolos, pero no… Tú siempre haces lo que te da la regalada gana. Meter a Irina ya está fuera de acuerdo, pero ahora a extraños ¿Te has vuelto loco?
—Espera que te explique po