Capítulo 150. La devoción de un monstruo
Al caer la noche, Marco se retiró del hospital, ya en su casa, junto a Olga, se movía por la habitación, en su propia burbuja cargada de ansiedad.
Mantenía un cigarro apagado entre los dedos, tan metido en sus pensamientos que Olga dudaba que recordara tenerlo. En sus ojos brillaba la furia apenas contenida. Olga lo observaba en silencio, hasta que finalmente le habló.
—Supongo que es la primera vez que Bianca muestra signos de su condición.
—Puede que no sea la locura que tenía mi