Capítulo 76. Emboscada
La puerta se cerró tras él con un suspiro de madera y silencio. Alina se giró desde la ventana, donde había estado observando cómo el cielo comenzaba a mancharse de estrellas. Devon entró con los hombros tensos, los ojos nublados de emoción contenida. Ella lo notó enseguida, y se acercó, descalza, envuelta en una bata de lino.
—¿Qué pasó? —preguntó, sin rodeos, con la voz suave.
Devon la miró. Por un segundo pareció vacilar, como si las palabras no pudieran salir sin quebrarlo por dentro. E