Capítulo 72. El destino
El sol apenas comenzaba a asomarse entre las torres del castillo, filtrándose con timidez a través de los vitrales e iluminando la gran habitación con tonos cálidos cuando ambos caminaban por el largo pasillo de piedra que conducía al ala este del castillo. Matilda, la abuela de Devon, los recibió en la biblioteca, sentada junto al hogar encendido, con una túnica color vino y una expresión serena, aunque atenta.
—Buenos días, abuela —saludó Devon, haciendo una ligera inclinación con la cabeza.