Capítulo 62. Bajo ataque
La luz del sol se colaba a través de las cortinas, tiñendo la habitación con tonos dorados y cálidos. Alina y Devon yacían entre las sábanas revueltas, el eco de su pasión aún vibrando en la atmósfera, cuando un golpe seco resonó en la puerta.
Devon frunció el ceño y se incorporó con rapidez, sus músculos tensos bajo la piel mientras buscaba sus ropas. Alina hizo lo mismo, recogiendo su vestido y cubriéndose con una manta ligera.
—¿Quién es? —preguntó Devon, su voz aún ronca por el sueño y el d