Capítulo 61. Celos y furia
Devon cerró la puerta con un golpe seco que resonó en toda la habitación oscura, apenas bañada por la pálida luz de la luna que se colaba a través del ventanal. El aire estaba cargado de una electricidad invisible, una tensión que los envolvía a ambos, haciéndoles sentir el calor incluso en la fría noche. Alina dio un paso hacia él, buscando quizás un gesto de calma, pero Devon no se movió, permaneció estático como un depredador que detecta una amenaza. Sus ojos, brillantes y oscuros, se clavar