Capítulo 59. Pacto en la Sombra
La noche había caído sobre la fortaleza, silenciosa y pesada como una manta húmeda. Los centinelas patrullaban en silencio, y el murmullo del viento colándose entre las almenas era el único sonido. Joseph se deslizó entre las sombras del patio interno, siguiendo las indicaciones que Soriana le había dejado: “Después de la cena, detrás del establo viejo.”
Allí estaba ella, de pie, envuelta en una capa oscura. La luna delineaba su perfil, resaltando la frialdad calculada de su rostro.
—Llegaste —