Capítulo 55. Juntos
El sol se había puesto hacía rato, y la penumbra empezaba a teñir de sombras el bosque cercano al castillo. Alina se adentró en el claro, buscando la tranquilidad que la tensión con Soriana sobre sus pasos, le negaba. El aire fresco acariciaba su rostro y el canto lejano de los búhos creaba un ambiente casi sagrado. Cerró los ojos, respiró hondo y dejó que su mente se calmara, intentando desconectar de los conflictos que la desgarraban.
No esperaba compañía, pero un susurro de hojas la alertó.