Capítulo 48. Un té
La mañana era tranquila, pero en el corazón de Alina el eco de su pesadilla aún vibraba como una campana rota. Había intentado convencerse de que solo había sido un mal sueño, pero la sensación de aquella joven encadenada seguía aferrada a su pecho. Después de desayunar junto a Devon, quien había tenido que salir temprano para reunirse con los capitanes de patrulla, Alina decidió caminar por el castillo para despejarse.
No llevaba mucho tiempo recorriendo los pasillos cuando escuchó una voz con