A la mañana siguiente, **Carmen Esmeralda** y **Zack** se encontraron de camino al trabajo.
—Buenos días, Carmen Esmeralda, necesito hablar contigo —dijo Zack, con una urgencia en su voz.
—Buenos días, Zack, yo también necesito hablar contigo. ¿Estás muy apurado para hablar ahora? —preguntó Carmen Esmeralda, notando su seriedad.
—Ven, vamos a casa para que tomemos un café y hablemos tranquilos —propuso Zack, deseando un espacio privado para la conversación.
Entraron a la casa, se sirvieron café