—Amigos, ¿tienen noticias? Ya ha pasado largo rato, estoy llamando a Carmen Esmeralda y no me contesta las llamadas, y estoy muy preocupado —dijo Zack, la desesperación en su voz.
—No, amigo, la estamos buscando y nada que aparece —respondió Lino, con el ceño fruncido.
—Óyeme, Zack, ustedes nos han hablado de dos amigas que tienen, también Teodora y Julia, ¿ya las llamaste? —preguntó Elizabeth, intentando encontrar alguna pista.
—¡Tienes razón, Eli! Yo sé dónde se están quedando por aquí cerca.