Un nuevo día amanecía en la vida de Carmen Esmeralda y Zack. Como de costumbre, ambos salieron hacia sus respectivos trabajos. Mientras tanto, en la comunidad, la señora Luisa buscaba a Julián con renovadas intenciones.
Toc, toc.
—Buenos días, Julián. Ya han pasado varias semanas desde lo que hicimos. Ahora tenemos que planear otra cosa, pero que salga perfectamente bien —dijo Luisa, ansiosa.
—Buenos días, señora Luisa, pase para que hablemos bien, siéntese. ¿Qué tiene pensado usted? —respondi