[Donovan]
Su confesión había abierto un nuevo abismo de posibilidades siniestras. Mi mente ahora trabajaba con más precisión. Adrik no era solo un vándalo torpe y envidioso; era un demonio del miedo, construyendo sus trampas con los eslabones más débiles de la cadena. Y Gregory, con su amor de padre, había sido uno perfecto.
Sentí cómo Cassia se movía hasta la ventana, apartando levemente la cortina para observar la ciudad que empezaba a despertar. Habíamos pasado la noche entera sin dormir.
Es