—Estaré afuera —me dijo Donovan con voz grave. Le había pedido que me dejara a solas con mi madre y con Cole, y eso no le había agradado nada—. Si algo pasa… me avisas.
Sonreí con tranquilidad cuando me rozó la mano con sus dedos antes de apartarse.
Asentí ante su pedido y me mantuve de pie mientras lo observaba alejarse. No necesitábamos más palabras. Él sabía leerme a la perfección.
Y sabía que necesitaba esto con urgencia.
Lo había hablado con la terapeuta en mi última sesión, pero no había