La mañana me encontró despierta mucho antes de lo que hubiera querido. Aun así, no me moví ni un milímetro. Me quedé mirando el techo, sintiendo cómo mi cuerpo pesaba y se quejaba por lo que había pasado la noche anterior. No sabía si arrepentirme por haberle confesado toda la verdad detrás de mi embarazo perdido o agradecer que, por fin, la verdad estuviera afuera.
A pesar de todo el dolor, me sentía un poco liberada ahora que Donovan conocía toda la verdad.
Donovan...
Cuando me giré, ahí esta