El día se sintió exageradamente largo. Mi mente estaba agotada, pero la tensión aún se aferraba a mis músculos, incapaz de soltarme por completo. Después de salir de la oficina del castaño, lo único que encontré fue un silencio absoluto. Obviamente, sabía que todos estaban curiosos por saber qué había pasado, puesto que mi madre había hecho un escándalo, yo también, y luego pasé una buena cantidad de tiempo encerrada con un hombre que odiaba con todo su ser que sus asistentes pasaran demasiado